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APRENDE A ESCUCHAR, ES LA CLAVE DEL ÉXITO

    Tú oyes o escuchas? Te hago esta pregunta porque aún cuando parecen sinónimos, son dos cosas muy diferentes, oír es un proceso fisiológico pasivo, escuchar es un proceso activo mucho más complejo que implica, entre otras cosas, prestar atención e interesarse por la persona que está hablando.


     Y para poder aprender tenemos que saber escuchar. Es tan simple pensar que sabemos escuchar pero a veces no nos damos cuenta de que no lo hacemos correctamente. La buena noticia es que escuchar es una habilidad y, por lo tanto, puede ser mejorada.


    Escuchar es lograr ponerte en la situación de la otra persona y ver las cosas desde su punto de vista; algo que no suele suceder muy a menudo porque siempre queremos que nos escuchen, pero no sabemos escuchar.


    Cuando hablamos no hacemos sino repetir lo que ya sabemos, pero cuando escuchamos siempre aprendemos algo. Es verdad que quien habla siembra, pero el que escucha, recoge. De ahí la importancia de ejercitarse a escuchar, acostumbrarse a preguntar e invitar a los demás a exponer sus opiniones. Así, a la vez que se aprende a escuchar, se ayuda a pensar al otro y a uno mismo.

Madame de Sevigné sentenció: "Hemos nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua porque debemos mirar y escuchar dos veces, antes de hablar.

     Otro factor que ha influido es la tendencia que todos tenemos a ser selectivos, escuchamos principalmente las opiniones que coinciden con las nuestras. Evaluamos mediante una interpretación selectiva, tendiendo a entender los mensajes según el modo que nos conviene, adaptándolos a menudo a nuestras propias concepciones y paradigmas que previamente nos hemos formado e interrumpimos constantemente antes de que terminen de hablar.


Cómo puedo aprender a escuchar?


Usa tu lenguaje corporal, nuestro cuerpo habla más que nosotros mismos, inclínate un poco hacia adelante y haz contacto visual, el hablante sabrá que estas interesado en lo que dice.


Mantente involucrado en la conversación, si es un grupo grande, concéntrate en la persona que está hablando, no te distraigas con lo que pasa alrededor, con tu teléfono o cualquier otra distracción y si la conversación es por teléfono enfócate en escucharla.


Controla tu necesidad de interrumpir, podemos hacer que la persona pierda el hilo de la conversación y esto puede parecer grosero de tu parte. Si interrumpes a alguien, se le niega la oportunidad de expresar sus sentimientos y emociones de manera como las quería exponer. Siempre páusate unos cuantos segundos antes de responder.


Haz preguntas. La palabra más poderosa en una conversación es: “Cuéntame”. Las personas se sienten bien cuando les haces preguntas pertinentes y escuchas activamente sus respuestas. Si tomas un interés activo en la vida de los demás, se te regresará el favor.


Se empático al escuchar. No tienes que estar de acuerdo con la persona, pero sí imagina cómo se siente si no llegas a compartir tu punto de vista también. Escucha no sólo con tus oídos, sino también con tus ojos y corazón.






    Les recomiendo el libro "El poder de escuchar" de Ismael Cala, es un libro maravilloso que te habla y tienes que escucharlo, porque además nos enseña a escucharnos a nosotros mismos y sacar lo mejor de nosotros. Como bien lo dice "el saber escuchar es la clave del éxito en los negocios, el amor y las relaciones con todos los que nos rodean".








Beneficios de saber escuchar


~ Se reducen las potencialidades de conflictos por malas interpretaciones en las comunicaciones


~ Se aprende de los conocimientos y percepciones del otro.


~ Amplia el marco de referencia, cultura e intereses del que escucha.


~ El que escucha con atención, proyecta una imagen de respeto e inteligencia.


~ Eleva la autoestima del que habla, pues le permite sentir que lo que dice es importante para el que lo escucha y, con esto, la comunicación y la interrelación se hacen más fluidas, respetuosas y agradables.


~ Le permite al que escucha identificar intereses y sentimientos del que habla y, de esa forma puede ser más efectivo en la comunicación con su interlocutor.


    Así que si eres de los que habla mucho, presta más atención cuando otros hablen, puedes aprender cosas increíbles, analizar a las personas y entender mejor sus criterios y compartir los tuyos con un mejor enfoque.  Esto aplica para todas las situaciones de vida tanto familiar como profesional.


Shakespeare concluyó: “Presta el oído a todos y a poco la voz”

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